Fernando Carratalá Junio 24th, 2008
Puesta en escena del guión resultante de la dramatización de un texto narrativo.
Un texto narrativo puede transformarse en un texto totalmente dramatizado y adquirir, por tanto, las mismas características que cualquier texto específicamente dramático. Siguiendo a Juan Cervera, exponemos a continuación, de modo sucinto, los pasos necesarios para llegar a la dramatización completa de un texto narrativo.
Primera fase: Estudio previo del texto narrativo. En esta fase se procurará descubrir qué personajes ofrecen mayores dificultades para la puesta en escena; cuáles son los hechos más reiterativos en torno a los cuales se focaliza la atención; qué elementos pueden resultar inaprehensibles con vistas a la representación dramática; etc., etc. Segunda fase: Condensación del texto narrativo. En este fase se procederá a redactar de nuevo el cuento, dejándolo reducido a una apretada síntesis en la que la progresión temática deberá quedar suficientemente garantizada. Y para elaborar esta síntesis será necesario prescindir de las informaciones accesorias, concentrando la atención solo en aquello que resulte realmente relevante; reducir el número de personajes, en especial si son abundantes en la narración; limitar el número de espacios en que se enmarca la acción principal; prescindir de los elementos inaprehensible dramáticamente cuando no sean necesarios, o poniendo estos en boca de los personajes en el caso de que convenga mantenerlos; etc., etc. Tercera fase: Formación de partes. A partir del texto condensado, se determinarán con exactitud las partes fundamentales de la acción dramática: presentación, nudo y desenlace. De la buena estructuración de estas tres partes depende, en buena medida, la recomposición del texto narrativo por parte del espectador que contemple la representación, pues en el texto dramático se han suprimido los nexos lógicos que en el texto narrativo garantizan la continuidad de la acción. Cuarta fase: Escenificación. Estas tres partes -presentación, nudo y desenlace- se dividirán, a su vez, en fragmentos más cortos -llamados escenas-, cada uno de los cuales expresará diferentes situaciones, y servirá para garantizar el movimiento escénico que el desarrollo de la acción exige. Los nexos entre escena y escena resultan irrelevantes, pues la propia lógica del desarrollo de la acción es suficiente para conferir a la misma la necesaria sensación de continuidad. Por otra parte, la funcionalidad del diálogo dramático, además de hacer progresar la acción, requiere un soporte escenográfico y la presencia de múltiples efectos expresivos, tales como los juegos de luces, la ambientación musical, etc., etc. Estos aspectos han de ser tenidos en cuenta de manera especialmente relevante si, suprimida la figura del narrador -su presencia implica un texto semiescenificado-, se efectúa una escenificación total del texto narrativo.
Para descargarse completo el trabajo -que incluye la dramatización de cuentos de Óscar Wilde- lo puede hacer pinchando en este enlace o buscándolo en la sección “Materiales didácticos”.
La dramatización de cuentos. (160.8 KB, 163 hits)